INVIERNO. OTRA VEZ


“Limitaciones que inspiran” o “El diseño de sistemas cibernéticos complejos”
May 17, 2009, 9:26 pm
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Entre estas dos frases ando aún, como para ponerla de título a esto que escribo. A ver si me ayudan a decidirlo. Sucede que desde que “se inició la crisis”, luego llegó esta peste que han optado por llamar gripe porcina y se me hicieron evidentes algunos de los riesgos que trae esto de estar vivo -como tener que someterme a una operación que no me ha permitido moverme como quisiera- no he podido más que pensar en la idea de la limitación. Me refiero a la “im-posibilidad” de algo que antes era posible. Eso de lo que andas limitado. Sí, la limitación me ha hecho pensar en la limitación.

Las crisis, todas ellas, son una limitación llevada a la potencia. Son la exacerbación de las limitaciones que, en este caso aprovechemos de recordar, no solo se muestra en restricciones en términos económicos o de salud, sino también en el campo de lo simbólico donde ante lo inminente (la limitación), empiezan a surgir o re-aparecen otras maneras de control, de figuración, de poder, de creación, de relación. Durante tiempos de crisis, ante la limitación, los seres humanos nos vinculamos de maneras otras.

De hecho, hay varias formas de lidiar con la limitación que han estado llamando mi atención desde hace ya un tiempo, mucho antes de caer temporalmente en “La Limitación”, pero recién tengo la capacidad de ver en conjunto y por ello de intentar describirlas aquí. Son estas pues algunas reflexiones de primera mano sobre mi experiencia de lo que, de un momento a otro, se torna no-posible.

En primer lugar me interesa comentar aquí esas ocasiones en las que la limitación o la imposibilidad son entendidas como error: la inexactitud o equivocación de un elemento para participar y funcionar en una red de dinámicas ya establecidas. En otras palabras, el error como eso que no encaja en el sistema o mejor, desde otro punto de vista, eso para lo que el sistema no tiene respuesta.

La experiencia más cercana que tengo para ejemplificar esto de lo que hablo está todavía en mi cuerpo. Desde que la humanidad existe, el cuerpo y sus aparentes errores o limitaciones concretas y simbólicas, han confabulado para poner a unos dentro y dejar a otros fuera de esto llamado bienestar (bien-estar en algo que está ordenado y establecido previamente). Blanco o cobrizo, pene o vagina, estructura ósea angulosa o curva, super-dotados o minusválidos, son detalles que han determinado desde el inicio de todos los tiempos quién se queda y quién se va. Nariz alargada o corta pudo significar vida o muerte en Rwanda (1994) durante el genocidio de más de 800,000 tutsis en manos de las milicias hutu. Feto de niño o feto de niña podría significar vida o muerte en una India donde el pago del Dowry[1] al marido trae muchas veces la ruina económica de la familia de la novia. En India se realizan pues once millones de abortos al año y casi su totalidad son de niñas. Tutsi – error, Hutu – acierto, niña – error, niño – acierto.

Como todo error, definido de manera burda como aquello que no debería suceder porque contradice el óptimo funcionamiento del sistema, el hecho de que no pudiera caminar tras la cirugía es algo que “no debió suceder” pues pone brutalmente en riesgo a ese sistema en el que yo debería estar pese a todo, a las nueve de la mañana sentada en mi escritorio en un sexto piso para hablar de creatividad a un grupo de treinta personas. Sin estacionamientos para minusválidos, sin veredas para movilizar sillas de ruedas, sin ascensores para llegar a esos alejados sextos pisos no me queda más que sentir que sí pues, de pronto, soy un error que contradice: mi mal-estar dentro del sistema afecta el bien-estar de esos que se relacionan conmigo.

Pese a todo y muchos, logro llegar a la universidad y en la puerta el vigilante de siempre me mira con otros ojos, ¿silla de ruedas? No me hago de rogar ni un segundo. Chica fácil se sube a la silla y llega relajadamente a la sala de profesores gracias a la buena voluntad y el empujoncito de este extraño. Un colega me dice generosamente que cambiará de aulas conmigo, las suyas están en un pabellón que tiene acceso a un ascensor. Tardo unos minutos en entrar al salón, por mi pierna pero por encima de todo, porque la puerta de la clase está con llave y me toma tiempo dar saltitos en un pie hasta llegar a ese teléfono en el pasillo, que en no sé qué momento me pareció genial, para pedir auxilio técnico. La computadora ya registró mi tardanza así que automáticamente me envían un email pidiéndome que revise el estatuto no sé cuantos, en el que se señala que la tardanza es “penada”. Sin embargo, existe esta mujer a la que luego yo llamo desde la comodidad de mi casa y le explico todo, lo bueno y lo malo, y ella me entiende y corrige el error, no a mí, sino al producido por un sistema que olvidó lo humano. Las mejoras en términos de flujo de información y desarrollo de mecanismos y tecnologías de comunicación nos permiten corregir muchos errores pero sin la intervención humana, los vacíos que quedan son insalvables: sin el vigilante, sin mi colega, sin la mujer del teléfono, esto hubiera sido realmente imposible. Sin siquiera mencionarlos, el sistema se apoya y cuenta con ellos.

Por otro lado, existen limitaciones positivas las cuales no solo se busca conservar sino que se promueven. Últimamente, los estudiosos del pensamiento creativo empiezan a valorar lo que en jerga disciplinaria se llama “coacción creativa” refiriendo a esos parámetros que facilitan los procesos de creación. La coacción creativa responde a la pregunta de si no será que la absoluta libertad para la creación ha estado siendo un tanto sobrevalorada. La respuesta según algunos es Sí! La absoluta libertad dentro de un proceso creativo tiende a paralizar a muchas personas: obnubilados por la infinita gama de posibilidades, “el creativo” no logra definir claramente por dónde empezar ni adonde llegar, originando que la absoluta libertad, tan deseada en algunos momentos, sea una verdadera traba para la generación de nuevas ideas[2]. “Primero encuentro, después busco”, nos dirá Picasso.

A esto mismo responde la aseveración de que ha sido en tiempos de crisis en los que los seres humanos hemos innovado y revolucionado los distintos campos de pensamiento y actuar humanos. Ya Albert Einstein hablaba de la crisis como una bendición que le sucede a personas y países por los progresos que trae. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura, diría. Algo similar sostuvo Clayton Christensen, experto en innovación y autor del Best Seller El Dilema del Innovador, cuando se le preguntó sobre sus proyecciones ante la actual crisis financiera: “Si le das a la gente un montón de dinero, les das el privilegio de elegir e insistir en la estrategia equivocada por un largo tiempo. En un ambiente donde tienes que sacar adelante innovaciones rápidamente y mantener los costos de esa innovación bajos, la probabilidad de lograr el éxito son mucho mayores… Las innovaciones de avanzada llegan cuando la tensión es mayor y los recursos son más limitados. Son esos los momentos en los que la gente está mucho más abierta a repensar la manera en la que hacen negocios.” La crisis, la exacerbación de la limitación, bien asumida y conducida, podría ser equivalente a eso parámetros que cualquier creativo pareciera preferir tener al momento de generar y desarrollar ideas.

Una tercera y última forma de abordar la limitación que me tiene cautiva desde ya hace un buen tiempo, es la de los llamados sistemas complejos. En una versión simple podemos decir que un sistema complejo, es uno que cuenta con dos o más componentes, distintos y conectados entre sí. Si se incrementa la variedad de elementos propios del sistema complejo X entonces diremos que X posee una elevada “complejidad estructural”, si se eleva el número y fuerza de las conexiones entre dichos elementos se hablará de un incremento en su “complejidad funcional”. Entonces, un sistema será más complejo si se le distinguen más partes y mayor cantidad de conexiones entre ellas, es decir, cuando a la vez que es más diferenciado, es más integrado. Cuanto más complejo sea el sistema, más difícil será de modelar, lo que ha conllevado a que en el uso común se diga que algo es “complicado” cuando lo que se quiere decir es que es “complejo”. Ejemplos de sistemas complejos serán pues los ecosistemas, las células, los seres vivos, la conciencia, las ciudades, las colonias de hormigas, entre miles de otros. Entre las muchas características que tiene cualquier sistema complejo, en este caso voy a subrayar dos de ellas.

En primer lugar, todo sistema complejo es abierto. Energía y materia fluyen a través de él. Dado que es complejo, se le puede entender como una máquina que genera orden para lo que requiere de una inyección de energía constante. Este fluir de materia y energía es la materia prima con la que todo sistema complejo se conserva vivo. A diferencia de los sistemas cerrados (algunos hacen una diferenciación con sistemas aislados) que se mantienen aislados del ambiente que los rodea, el sistema-complejo-abierto se mantiene en constante interacción con su entorno, tanto así que es difícil determinar sus límites y dependerá del observador si califica algo como entorno del sistema complejo o como parte del mismo.

En tanto abierto a la interacción y al paso de energía y materia, los sistemas complejos no están sometidos a la Segunda Ley de de la Termodinámica por la cual la calidad de energía de un sistema se degrada irreversiblemente y en consecuencia, sin provisión de nueva energía por parte del entorno, el sistema moriría. Es precisamente a la magnitud que mide la parte de la energía degradada que ya no puede utilizarse para producir un trabajo a lo que comúnmente llamamos entropía. Un ejemplo de un sistema social concebido como un sistema cerrado son los sistemas autoritarios y radicalmente excluyentes.

La segunda característica de los sistemas complejos que quiero resaltar es la que los define como un sistema adaptativo. En tanto los sistemas complejos emergen a partir de sus partes (autoorganización) y su “gobierno”[3] ni su “generación” dependen de un elemento externo, el sistema complejo es capaz de responder a cualquier estímulo o situación externa que amenace su estabilidad como sistema. Si bien esto tiene un límite, se dice que “el sistema se acomoda en un estado y que cuando es apartado de él tiende a hacer todos los esfuerzos posibles para regresar a la situación acomodada. Esto ocurre por ejemplo con el cuerpo humano que lucha constantemente para mantener una misma temperatura corporal, o las estrellas cuya estructura se acomoda para mantener siempre una luminosidad casi constante”[4]. Así, en el caso de los sistemas sociales humanos, que son los que inspiran esta reflexión, la capacidad adaptativa estará determinada por la habilidad de las instituciones y redes de aprender y almacenar conocimiento y experiencia, su flexibilidad creativa en la toma decisiones y resolución de problemas así como por la existencia de estructuras que respondan y consideren las necesidades de los más diversos actores.

Tomadas en cuenta estas dos características es fácil de entender cómo es que la limitación y el error son concebidos dentro de estos sistemas y por qué me tienen capturada. Lo otro, lo diferente, lo que aún no ha sido tomado en cuenta, la limitación, lo no- posible, es abrazado e integrado dentro de dinámicas flexibles y en esa medida el sistema no se enfrenta a lo que no contempló ni se desestabiliza irreparablemente, sino que se acomoda para hacerlo formar parte. En este formar parte es que el sistema de complejiza, es decir, como ya veíamos, se vuelve cada vez más diferenciado, integrado y por tanto, funcional.

Para graficar esto me valgo de la analogía que hace Anthony L Suchmanen en su ensayo titulado “Reducción del Error, Sistemas Complejos y Cambio Organizacional[5]”: “En las teorías tradicionales de la administración se entiende a la organización como una máquina que debe ser diseñada y operada por sus líderes con todos los demás sirviendo con precisión –funcionando sin problemas, consistentemente y haciendo exactamente lo que se espera de ellos. Teóricamente, cuando se necesita un cambio, los líderes rediseñan la máquina y todos responden a las nuevas especificaciones. En la práctica, esta aproximación frecuentemente conduce a cierto nivel de decepción, consecuencias no calculadas, ansiedad y la sofocación de la creatividad.

Por otro lado, en las prácticas de administración basadas en la complejidad, una organización puede ser entendida como una conversación. Todos ayudan a crearla; a más rica la diversidad de voces, más creativa será la conversación. Que la conversación tome giros impredecibles es aceptado como el modo natural de las cosas, no es visto como un error y más bien se ve como una oportunidad para descubrir cosas grandiosas. La conversación no puede ser diseñada ni controlada pero sí puede ser influenciada. Los líderes más efectivos buscan transformar la organización cambiando la naturaleza de su propia participación y los temas que presentan mostrándose ellos mismos dispuestos al cambio. Ellos escuchan, rastrean y siguen todo eso que dirigen, ayudando a la organización a asumir la constructiva tensión que origina el franco desacuerdo.”

Para terminar vuelvo al inicio. Las crisis no solo se nos muestran como una exacerbación de la limitación, sino como una transformación en las maneras en las que los seres humanos nos relacionamos. Las actuales crisis, además de todo lo que nos demuestran sobre la caducidad e i-responsabilidad de ciertos modelos, ponen de manifiesto sin vergüenza, las particulares características que deben tener nuestra presente y futura manera de entender y vivir el mundo. Creatividad, adaptabilidad y apertura parecieran quedar cortas y sin sentido cuando solo se le exigen al mercado y no a las mentes.

 

 

 

 

   

 

 


[1] Se llama Dowry al sistema por el cual la familia de la novia le entrega una suma de bienes y dinero a su futuro marido. Muchas veces la familia de la novia incluso se endeuda con el banco para poder satisfacer las demandas de un “buen marido”. Este es uno de los principales motivos por los que en India se realizan abortos tomando como criterio el sexo del feto.

 [2] Podemos ver esto en un ejercicio simple de tres pasos que deben realizarse por separado:

  1. Piensa en una historia (tienes 30 segundos desde este momento)
  2. Piensa en una historia que trate sobre dos ladrones (tienes 30 segundos desde este momento)
  3. Piensa en una historia que trate sobre dos ladrones que son hermanos y han pasado su vida juntos. Durante todo este tiempo uno ha guardado un secreto pero cada vez es más duro mantenerlo escondido. Este hecho está empezando a afectar su trabajo y el ladrón que guarda el secreto está realmente asustado. (tienes 30 segundos desde este momento)

Generalmente a la pregunta de cuál de los tres casos resultó más fácil de pensar, las personas responden que la tercera. A pesar de que la libertad creativa es siempre vista como algo positivo, en casos como este, tener total libertad de escribir cualquier tipo de historia tiende a paralizar a la gente.  Este mismo ejercicio y una reflexión interesante sobre “coacción creativa” puede ser encontrada en: http://lateralaction.com/articles/thinking-inside-the-box/

[3] La raíz de la palabra cibernética proviene del griego Κυβερνήτης (kybernetes) y es la misma raíz de la palabra “gobierno” y significa “arte de pilotar un navío“.

[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Sistemas_complejos

[5] http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?artid=1495205

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3 Comments so far
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La inspiración, los sistemas complejos y sus limitaciones.
Creo que esto abarca el brillante ensayo con que nos transmiten esa terrible impotencia de poder ser tu mismo al caer en las manos de la cirugía donde incluso tu condición de persona deja de tener sentido, llevándonos a buscar salidas a las mismas limitaciones, inside the box. La creatividad puede ser un don pero hacerla productiva requiere siempre superar nuestras limitaciones. De allí que el encierro en tu cuerpo te impulse a otras formas de pensamiento.
Salvo que seas un banco y te regalen dinero para que tus ejecutivos no dejen de recibir millones de bonos por haberlo hecho quebrar. Esa es otra historia… que no deja de ser creativa en su mala manera.

Comment by Cesar Augusto Lengua

Las reflexiones suscitadas por tu propia limitación (felizmente temporal) me hacen acordar el proverbio anónimo que dice ‘toda crisis es un riesgo y una posibilidad’. Depende de nosotros, en consecuencia.

Sin embargo, creo que nos equivocamos cuando asumimos que todo lo anterior estuvo errado y requerimos cambiarlo de raíz; creo que a nivel personal o social avanzamos aprendiendo de nuestros propios errores, y si, por ejemplo, la absoluta desregulación dio lugar a la crisis financiera actual, no debemos olvidar que también permitió años de crecimiento sostenido, que ha dado lugar a que Estados (o empresas o personas) que practicaron políticas contra cíclicas hoy cuenten con enormes recursos para afrontar con mejores posibilidades la situación.

O erramos también cuando, por ejemplo, creemos que las formas organizacionales pueden estructurarse de tal o cual manera, sin tener en consideración su propio cometido (considera si una organización militar podría dejar ser concebida como una estructura vertical). En ese sentido, la horizontalidad, el dialogo y el intercambio, la tolerancia y respecto por el criterio ajeno, la riqueza que proporciona la diversidad, son bienvenidos, pero no deben hacernos olvidar que llegado el caso deben tomarse decisiones y que su ejecución debe ser unánime para no poner a riesgo la consecución de los objetivos.

Por todo ello, estimo que, aprendiendo de nuestros errores, o de nuestras propias limitaciones, deberíamos propiciar en el plano económico o en el organizacional esquemas más bien simples, sin muchos elementos o interacciones entre ellos (hay que apartarse de las fórmulas difíciles, ya que no necesariamente son más profundas o mejores), que procuren eficiencia en el manejo de los escasos recursos y progresivamente mayor calidad de vida, en el primer caso, y reflexión y debate amplio de ideas antes de la toma de decisiones, como plena unanimidad en su ejecución, en el segundo.

En ese sentido, el título que te sugiero sería ‘Aprendiendo de nuestras limitaciones o errores’.

Comment by Fito

Viví durante un año en un pequeño pueblo en Austria a la frontera con Hungria. Ahí compartíamos una misma casa y con ello todo lo que había dentro con cuarenta personas del mundo entero.

La premisa era que antes de tomar cualquier decision se hiciera una consulta general (decisiones que tenian que ver con los más variados temas como en qué usariamos el dinero que sobraba del presupuesto mensual, que comeriamos en navidad, dónde fumar, que entenderiamos por higiene dados los diferentes origenes de los habitantes de la casa, cómo respetariamos los ayunos durante el Ramadam o la Pascua Judía… en fin TODO)

Se trataba pues de crear un sistema nuevo con gente que no se conocía y vivir de manera pacífica. Me recuerdo a mí misma y a mi amiga argentina bromeando y diciendo lo cansadas que estabamos del debate y de la toma de decisiones, que concenso y unanimidad ya habían dejado de ser valores atractivos. Agotadas de dar supuestas vueltas en círculo y pidiendo que venga alguien que nos diga qué hacer y se encargue de todo esto. Algunas reminisencias inconcientes de antiguos gobiernos autoritarios suponíamos.

Lo que yo no sabía era que tal y como dices “reflexión y debate amplio de ideas para tomar decisiones así como la búsqueda de plena unanimidad en su ejecución” es algo que se practica y que se logra con el tiempo y que con esta práctica lo complicado se vuelve cada vez más simple. Tampoco había notado que las decisiones que se toman así, en concenso y de buena voluntad, duran más y son más sólidas. Incluso diría que todos los que participan en alcanzar estas decisiones suelen defenderlas en unidad y con mayor ahínco, supongo que debido al esfuerzo y dedicación que todos reconocen que costó llegar hasta ahí.
Por último, empecé a valorar el rol de los líderes (natos en su mayoría) que saben conducir los debates y la toma de decisiones en beneficio de un grupo mayor. Sin líderes, sí pues, es imposible.

Comment by salcedosandra




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