INVIERNO. OTRA VEZ


CLASES DE VIOLENCIA
June 7, 2009, 9:57 am
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No voy a hablar aquí de mi posición en defensa de la vida, ni de lo lamentables y evitables que han sido las muertes que hasta hoy tienen lugar en la Amazonía. Más urgente encuentro distinguir algunas pautas desde las que podamos leer y entender un poco mejor lo que está sucediendo y de esa manera tener algunos criterios adicionales con los cuales juzgar y quizás proponer soluciones a la situación actual.

Prensa y gobierno no nos aportan mucho de estos lineamientos, toda vez que se encuentran entrampados en interpretaciones exclusivamente políticas y economicistas de los hechos, que poco o nada nos dicen de cómo llegamos hasta aquí y cómo podríamos haberlo hecho diferente.

La violencia no se reduce a la muerte de 31 personas hasta el momento en la zona de Bagua. La violencia no se inicia con el primer nativo o policía muerto y termina con el último. La violencia no empezó con el bloqueo de carreteras. Sería esta una visión no solo reduccionista sino también peligrosa de la violencia.

Reduccionista en el sentido de que desconoce formas anteriores y diferentes de “ser violentos”: además de la violencia directa que se manifiesta en el uso de armas y consecuentes muertes, estas otras formas de violencia son estructurales y culturales y están tan profundamente enquistadas en la realidad, que no logramos verlas.

Asimismo, pensar que violencia solo es la que resulta de las armas y los enfrentamientos físicos es peligroso porque da carta blanca a formas de violencia milenarias como las sostenidas en el racismo, la esclavitud, el totalitarismo, la supremacía de género y edad o la violencia de pretender una única verdad y una única forma de ver el mundo.

Debe quedarnos claro que ninguna de estas formas recientemente enumeradas son independientes ni acaban en sí mismas. Violencia de índole estructural, como leyes inconstitucionales, o cultural, como discriminación y racismo, resultan siempre en violencia directa, de esa que mata a mansalva.

Siguiendo esta línea habría que decir que este capítulo de violencia en Bagua se funda en el momento en el que se formularon leyes y decretos sin consultarles a los que se verían más afectados: la gente de la Amazonía, sus habitantes de toda la vida. Dichas estructuras violentas dieron fruto a más violencia: la masacre de Bagua. Ambas formas de violencia deben ser interpretadas como vinculadas y fomentadas una por otra.

Habría que decir a nuestros líderes (políticos) que su accionar dentro de nuestro supuesto orden democrático ha sido violento, desinformado y poco cauto y que en ese sentido son todos responsables por lo que hoy pasa en nuestra Amazonía.

Sería importante también usar esta terrible circunstancia para llamar nuestra atención sobre lo que hasta hace no mucho se discutía: la urgencia de recordar e incluir nuestra experiencia en nuestras futuras acciones. Recordar en casos como este la historia de abandono de la selva peruana es no solo un derecho a la memoria, sino un deber de quienes nos guian al momento de hacer propuestas que pretenden desarrollo e inclusión. Caucho, madera, Sendero son palabras que se recuerdan aún en esa zona.

Habría que decir que, muy aparte de intereses políticos, lo que se pareciera movilizar a muchos nativos de la zona es desesperación ante una situación que los sobrepasa. Una desesperación que radica en la imposibilidad de ser tomado en cuenta, de no valer lo mismo. Aunque se diga o pretendiera lo contrario, el mensaje del gobierno al no haber considerado la opinión de los pobladores de la zona es una vez más el mismo: tú vales menos.

Diría también a nuestros líderes que las muertes ocasionadas por ambas partes son condenables y que ojalá hubieran sido evitadas con mejores canales de comunicación y diálogo, canales que son responsabilidad del gobierno mantener abiertos y disponibles para todos sus ciudadanos de manera constante y no solo en casos de extrema crisis. Policías y nativos muertos se merecían esta posibilidad y era obligación de nuestros líderes ofrecerla y evitar esta catástrofe humana.

Finalmente habría que recordarles que hoy más que nunca es necesaria una verdadera vocación por la paz, que sus prejuicios, deslices y errores de cálculo nos están costando la vida y que cuando de tantas muertes se trata, “máxima sanción”, “tierra puesta en valor”, “desarrrollo, empleo e inversión”, suenan tan hueco como el “comercio justo” de Starbucks o la opción de “menú light” del Mac Donalds en medio de la plaza de Cuzco.

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2 Comments so far
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interesante reflexion…….sin embargo creo que hay una coyuntura Internacional que no abordas y que determina muchos de los Intereses que han dado origen a este conflicto y por tanto a estas muertes…..claro que dificilmente se puede abordar algo de tal magnitud en algunos parrafos, pero creo que es importante hablar de ello ……..y en fin ,……no se que se pueda hacer al respecto realmente con intercambiar algunas ideas pero bueno.

Comment by Nuam

Buen post Sandra. A mi si me parece muy bien no caer en el facilismo de culpar a los intereses economicos o la globalizacion como razones primarias. En el fondo, tanto empresas y comunidades nativas buscan su propio beneficio y pretender que estas ultimas vivan en una burbuja es tan paternalista como nocivo para su supervivencia. Llego a pensar en este punto, que tiene que haber responsabilidades penales. Pero me salgo del tema.

Queria llegar a tu analisis. Zizek hace una reflexion similar sobre la violencia sistemica, si mal no recuerdo llegando a vincularla con la negacion del otro o el reconocimiento del ‘projimo’ como alguien totalmente ajeno a nuestro entendimiento. Es interesante ver que las posiciones de uno y otro lado (gobierno y lideres amazonicos) encajan entre estas dos posturas.

Y esto me lleva a lo que extraigo de los sucesos de Bagua. Mas que buscar culpables, lo importante es hacer notar lo anacronico y violento que resulta en pleno siglo XXI seguir ignorando nuestra diversidad a la hora de elaborar planes de desarrollo para el pais. El Peru tiene no uno sino varios pueblos en su territorio. Si queremos convencer a nuestros pueblos de las ventajas de un desarrollo sostenible, hay que extenderles mecanismos de participacion que les permitan tomar responsabilidad, ante ellos y ante el resto del pais, de las oportunidades de desarrollo que les competen.

Comment by Eduardo




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