INVIERNO. OTRA VEZ


¡Qué roche! El gran abismo entre “pensar en grande” y “delirio de grandeza”
May 23, 2008, 10:23 pm
Filed under: Uncategorized | Tags:

Keywords: olimpiadas, cambio climático, ciudadanía, ministerio del medio ambiente, Sandra Salcedo.

Ante una noticia como esta, apelo al roche, a la vergüenza ajena, al yo no lo conozco. Pensar en argumentos para explicar por qué “no”, resultaría entrar en el olímpico juego del absurdo y no tengo tiempo para dar vueltas en círculo, esa maratón no la corro más. En estos días camino más en líneas rectas y algo curvas, como las de los ríos. ¿Qué cara habrán puesto los del Comité Olímpico? ¿no?

De cualquier forma esta ocurrencia fuera de toda proporción, estimula mi imaginación (mi más delirante imaginación para estar a la altura) y resulta en que vuelo hasta el despacho presidencial y encuentro al presidente conversando con algunos de sus allegados. “¡La cumbre ha sido todo un éxito! Sí. Más gente tenemos que traer.” Mientras habla, el presidente va revisando algunos diarios por Internet y en una lectura selectiva, captura China, Olimpiadas, 10 mil (el terremoto y que los miles no son millones de dólares sino muertos, los ve como espacios en blanco así que bien – bien no se entera).

Después de eso, todo está dicho: “las próximas olimpiadas deberán ser en el Perú”. El presidente del Consejo de Ministros se encarga de improvisar un discursillo convincente para la ocurrencia elocuente y se lanza con las top 10 palabras de moda en el “political ambient”: inversión, construcción, desarrollo, infraestructura, concesión, valor agregado, competitivo y tres más que rimen (sugiero campeón). Tengan por seguro que ninguna de ellas refiere a dónde es que se darían estos famosos juegos. Sí, la Villa Olímpica. Está bien, pero sabemos que de eso no se trata.

 Una vez aclarado que para el 2016 ya se cerraron las “inscripciones” y que bienvenidos a postular para el 2020, quiero pensar que hay un plan para asegurar que las predicciones de International Alert[1]no se cumplan: tenemos el puesto 33 entre 102 países con el más alto riesgo de caer en un conflicto armado como consecuencia del cambio climático; o para plantear una respuesta para lo inminente: en los últimos 35 años, un cuarto de los glaciares peruanos han desaparecido reduciendo en un 12% las fuentes de agua fresca en las zonas costeras. Lima es la única ciudad de Sudamérica que cuenta con reservas de agua para no más de un año y el 40% de la energía del Perú se produce en centrales hidroeléctricas[2]. ¡Esto sí que no nos lo podemos tomar deportivamente!

Así que la Villa Olímpica nos queda chica para la pregunta ¿qué Perú es el que tendremos en el 2020? Con o sin olimpiadas debemos exigir una respuesta concreta, constructiva y ante todo coherente a la pregunta de cómo vamos a encarar los retos que un país como el Perú nos plantea en este siglo, entre ellos los temas ambientales.

Me sumo al entusiasmo de cualquiera que piense que “hay que pensar en grande” y qué más grande que pensar en el medio ambiente y actuar eficazmente para garantizar la paz y supervivencia de nuestra gente, ¿hay más grande que eso señor Del Castillo? Dormiría mucho más tranquila si tuviéramos aunque sea un plan tan estructurado como el que se formula para unas soñadas olimpiadas en el Perú, en el que nos diga cómo vamos a hacer con el impacto del cambio climático.

Cuento con que el Ministerio del Medio Ambiente dará algunas respuestas a todo esto pero como bien lo dijo el señor Antonio Brack la tarea del ministerio es en realidad tarea de todos. Aquí el ministerio no reemplaza a ningún ciudadano responsable ni a las medidas que el gobierno en su conjunto podría estar tomando independientemente de que se esté formando una entidad enfocada exclusivamente en estos asuntos. El señor Brack y los que participen de esta valiente hazaña no vienen a salvarnos aunque sea bastante cómodo pensar que así será. Un ministerio de este tipo se debe sumar al esfuerzo que sociedad civil, empresa privada  y las diversas entidades políticas realizan toda vez que se reconoce la urgencia del tema. En jerga del momento: aquí nadie puede lavarse las manos.

En cuanto el Presidente sentencia “Las próximas olimpiadas serán en el Perú” yo salgo volando por la ventana de Palacio a la oficina de Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, quien vía telefónica conversa con Emmanuelle Moreau, uno de sus portavoces. “¿Para el 2016? Pero si la convocatoria ya acabo el año pasado… qué raro… para el 2020 sugiéreles, pero se tendrían que organizar con esto del agua. No les podemos pedir a los deportistas que al empacar llenen su botellita. Ya sabes que esto del deporte generalmente da sed.” ¡Qué roche! -pienso yo y me da ganas de salir corriendo; felizmente que esta vez tengo super poderes y puedo salir volando.

 

 

 


[1] http://www.international-alert.org/climate_change.php?page=climate&ext=set

[2] http://www.celsias.com/2007/11/26/voices-from-communities-affected-by-climate-change/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Advertisements


El booooom inmobiliario. Cuando destrucción y construcción te revientan.
May 17, 2008, 5:13 pm
Filed under: Uncategorized | Tags:

key words: architecture, space, development, social inclusion, city, arquitectura, espacio, desarrollo, inclusión social, ciudad, Lima, Sandra Salcedo.

No pensé jamás que hablaran en serio, ingenuamente creí que se trataba de una metáfora urbana. Sin embargo, lamentablemente, era literal: un boom ha tenido lugar en Lima y el panorama es el de una ciudad bombardeada. Lima parece un accidente no-geográfico.

No quiero que piensen que esta es una queja por un asunto de gusto estético, que me da alergia el polvo ni que me ha chocado que de tener una familia de seis miembros en la casa contigua, cuando uno menos lo IMAGINA, pasa a vivir en la oscura sombra de un edificio sinverguenza. Esos son detalles en este momento, meras consecuencias de un par de asuntos de los que hablamos y hablamos pero que al momento de poner “manos a la obra” se nos pasa entre los dedos.

Resulta pues que al momento en el que una ciudad como Lima y sus habitantes le dan la cara al crecimiento económico y a la transformación de sus espacios públicos y privados, la inminente pregunta de quiénes somos y quienes queremos ser salta por todos lados. Esta pregunta tiene su respuesta en un contexto como tal, en aquellos espacios que optamos por conservar y en los que sin siquiera preguntarnoslo dos veces se les mete “un boom inmobiliario”.

Qué queremos conservar de lo que hemos sido hasta hoy, cuáles son los cimientos sin los que nada nuevo se debería hacer. Conservar es un verbo que se conjuga con muchísima más frecuencia que el de simplemente construir cuando hablamos de países y culturas con un desarrollo sostenible. Eso abarca desde la conservación de la naturaleza, las etnias, los idiomas y, claro que sí,  los espacios y la arquitectura.  

La destrucción de la casa Marsano podría considerarse como un hito en la destrucción de nuestro país. Para ponerlo en otros términos, una víctima de algunos que quieren llegar yo no sé aún a dónde. Lo que sí sé, es que el rol de autoridades y ciudadanos responsables tiene que ser además de el de asegurar las condiciones de trabajo y de seguridad de aquellos que construyen, el de impedir la destrucción de una ciudad que sobrevive. La pobre Lima la ha pasado tan mal e igual ha luchado por mantenerse si no bonita aunque sea digna y ahora, a punta te booms y a falta de memoria nos la dejan desdentada, rubia al pomo y medio cojita con una cara que dentro de poco ya no reconoceremos.

Los beneficios de la construcción, reafirmo por si las dudas, no están en cuestión aquí, los que sí lo están son los de la destrucción. Nuestra identidad  e historia expresada en los espacios que habitamos tiene que ser conservada tanto como la que nos da nuestra comida, nuestros bailes o nuestras ruinas arqueológias.

Gerenciar una ciudad y sus espacios es una tarea titánica que se hace una sola vez pero todo los días y para siempre. Por ello se trata de opciones infinitas para diseñar el lugar en el que uno desea vivir. En este caso, Lima, más allá de los beneficios de un más o menos abrupto crecimiento económico, pone a sus pobladores en una situación nunca antes vista. Aquellos que hasta hace unos años no tenían el poder adquisitivo para acceder a una serie de bienes y beneficios hoy pueden darse el lujo de, por ejemplo, elegir dónde vivir. Así, gentes que antes ni se hubieran mirado ahora son vecinos. Sin embargo, este hecho que para algunos es parte de un proceso de democratización no tiene suficiente asidero en los espacios públicos aún inexistentes. Gato, perro y pericote solo se encuentran en el ascensor. En ese sentido, invertir en la creación y promoción del uso de espacios públicos es uno de los ámbitos que la empresa privada ha dejado un poco al olvido y en donde más se podría hacer.

¿Cómo se hace ciudad? ¿Es acaso que “ciudad”, en este caso Lima, es un lugar que vamos a terminar de hacer en algún momento? ¿No es posible pensar que hacer una ciudad, incluso ponernos al día de décadas de retraso, abarca los procesos mismos a través de los que una ciudad se desarrolla?

No podemos pensar en los procesos de mejorar nuestra ciudad como ajenos a la meta misma, es decir, la de tener una ciudad desarrollada. Los procesos son parte del desarrollo mismo y esto incluye el rol que toman los ciudadanos, gobierno, y distintos actores al asumir un proyecto como el de impulsar el desarrollo de una ciudad. Planear qué se va a conservar, qué y cómo se va a construir, en qué tiempos, qué clase de espacios son los que fomentarían relaciones sociales positivas y sostenibles, pensar en los espacios como puntos de encuentro de ideas y proyectos, imaginar el futuro, todo eso es parte de “hacernos” el lugar en el que queremos vivir.



palabras favoritas
May 2, 2008, 2:31 am
Filed under: Uncategorized | Tags:

 

Albaricoque, vericueto, cachivache, titiritar, traspiés, saltimbanquis, lonche, fisura, capricho, pusilánime, sublime.

¿Qué significa tener una palabra favorita? ¿Significa que la vas a usar más?, ¿qué estarás constantemente en búsqueda de esas situaciones que te permitan emitir ese sonido tan placentero? Pues en ese caso tendría yo que buscarme a un saltimbanqui que por el capricho de comer albaricoques se metiera por intrincados vericuetos y dejando su ser más pusilánime de lado como si se tratara de un cachivache se convirtiera en un aventurero que solo titirita ante la sublime belleza de la mujer que ama.

Pero bueno, encontrar esa situación se me ha hecho difícil. Por lo menos en los lugares en los que he estado nunca he visto algo parecido. Lonches con dulces de albaricoques y fisuras por traspiés quizás una que otra vez, pero nada lo suficientemente frecuente como para despertar este placer verbal al menos una vez cada no tantos días.

He pensado que quizás la mejor forma de encontrar mi tan deseado referente para mis palabras favoritas podría ser poniendo un anuncio en el periódico: SE BUSCA saltimbanquis que por el capricho de comer albaricoques se meta por intrincados vericuetos y dejando su ser más pusilánime de lado, como si se tratase de un cachivache, se convierta en un aventurero que solo titirita ante la sublime belleza de la mujer que ama. Ya a la hora de las entrevistas con quien sea que me llame me podría tomar la libertad de repetir los requerimientos del anuncio: saltimbanquis sí sí sí, ¿pusilánime? ah entiendo… sublime… y lo mejor de todo es que él me entendería y me diría sí saltimbanquis, no pusilánime… totalmente sublime. Yo quizás me enamoraría.